“Ante las amenazas a la humanidad y el planeta tierra que nos presenta el cambio climático y todas las demás crisis hay dos caminos. O seguimos por el camino de la civilización occidental y la muerte, la guerra y la destrucción, o avanzamos por el camino con la naturaleza y la vida” (Choquehuanca, David)
El 'Vivir Bien' es un conocimiento que se proyecta desde el proceder de los saberes andinos. Saberes que son complementos prácticos y representativos de un paradigma de posible antítesis a la cultura occidental moderna que estructuró la expansión de su política económica, social, ambiental, y cultural, que intoxica al ser humano como al planeta mismo.
El 'Vivir Bien' es una visión de otra civilización que construye desde dentro y para adentro con dirección a la unificación espiritual. Es un mirar místico a la vida misma y un aprendizaje que no se puede desatender. Su composición complementaria y comunitaria es armonizada con la naturaleza misma, dignidad que se echó de menos en estos últimos tiempos y que produjo consecuencias catastróficas para el equilibrio y agradecimiento a la madre naturaleza por el aprovisionamiento alimentario que requiere el alma y el cuerpo de la humanidad.
Entonces:
“Frente al fracaso total del desarrollo, el mundo occidental quiere copiar la experiencia y la realidad de los pueblos indígenas, pero sin realmente entender su alcance. Han empezado a hablar de desarrollo sostenible, desarrollo sustentable. Ahora están hablando de desarrollo armónico, desarrollo con identidad, pero siguen hablando del desarrollo, de vivir mejor en vez de Vivir Bien” (Choquehuanca, David)
Son, realmente, sucesos vivos y entrelazados en la macro/cultura de la modernidad y la composición de cultura y conciencia andina, ésta última como propositiva para una nuevo alcance y proyección de una civilización otra. Las batallas fueron incansables para no permitir su exterminio de la cultura andina y ahora se presenta como pensamiento que avizora un horizonte de complemento humano y de saberes intrínsecos que proyectan luces al paso del coloniaje mismo. Conocer a la cultura andina hace valer su fuerza, su convicción, su defensa, sus principios y su posibilidad de extensión para un mayor entendimiento natura/hombre. Esta cultura se mantuvo en silencio y hoy hace voz viva de un nuevo amanecer, de un nuevo tiempo, y de una necesidad emergente para ser una propuesta de vivir en comunidad, reciprocidad y alteridad integra con la humanidad y la Naturaleza para unos y otros, y consecuentemente vivir bien.
Son esos principios y valores del quehacer orgánico cultural que plantea un espíritu plenamente renovador:
“Bolivia plantea el Vivir Bien, no un vivir mejor a costa de otro, sino un Vivir Bien basado en la vivencia de nuestros pueblos. Vivir Bien es vivir en comunidad, en hermandad, y especialmente en complementariedad. Donde no hay explotados ni explotadores, donde no haya excluidos ni quienes excluyan, donde no haya marginados ni marginadores” (Choquehuanca, David)
En tal sentido, la organización política, social, cultural y territorial que representa el pensamiento y acción del saber andino, entre otros, es eje fundamental de la nueva proyección del paradigma que constitucionalizó el Estado boliviano. Estado que debería hacer práctica de esos saberes en extensión para toda Bolivia y esencialmente para 'vivir bien'; su finalidad consistiría en identificar la comunidad en alteridad y complemento para las decisiones de complementariedad, reciprocidad e igualdad integral. El género, lo generacional y la interculturalidad es el fundamento para el consenso y la relación ética entre naturaleza - hombre; pensamiento que deberá estar en simetría a la conciencia, esencia y vivencia del contenido profundo de los saberes de los grandes pueblos aborígenes de nuestra historia.
“Vivir Bien es recuperar la vivencia de nuestros pueblos, recuperar la cultura de vida, y recuperar nuestra vida en completa armonía y respeto mutuo con la madre naturaleza, con la Pachamama , donde todo es vida, donde todos somos uywas, donde todos somos parte de la naturaleza y del cosmos, donde todos somos parte de la naturaleza y no hay nada separado, donde el viento, las estrellas, las plantas, la piedra, el rocío, los cerros, las aves, el puma, son nuestros hermanos, donde la tierra es la vida misma y el hogar de todos los seres vivos, (Choquehuanca, David)
Llegar a ese nivel de conciencia es un reto, un desafío a la superestructura del estado social contemporáneo. Es decir que, el Estado debe comprender y practicar la idea del Vivir Bien desde la perspectiva precisa, de expandir su filosofía, de implementar ese imaginario en la mentalidad de sus conciudadanos para llegar a un entero y congruente discernimiento que entienda a la naturaleza de manera integral como sujeto y no como objeto de los mismos. Es un obrar en esencia misma con la naturaleza y actuar en su defensa, no olvidando la congruencia y buscando formas alternativas otras a la economía de extracción que es causa del resentimiento y dolor natural de nuestra tierra. Por ello, la pregunta recaería en si ¿se podrá llegar a ese reto fundamental para el Estado, sociedad y conformación de ciudadanía otra? La respuesta sólo la tendrán los ciudadanos mismos y, ante todo, los que ejercen el gobierno plurinacional y pluricultural del país.
Después de la interrogación y la posible respuesta, continuaremos con la ilustración que nos da sobre la idea y el impulso al Vivir Bien que conceptualiza Choquehuanca como proceso inmanente de comunicación para llegar a la comprensión de la propuesta:
“Comencemos a hacer nuestra propia educación, o más bien nuestra propia comunicación, a partir del aprendizaje que siempre hemos dado a nuestros niños en nuestras comunidades a partir de las prácticas y responsabilidades comunales y sociales, aprendizaje comunal por medio del cual creamos energía comunal y aprendemos en el trabajo diario, en esa escuela social que es la comunidad, que no podemos vivir fuera de vida comunal. Más que educación, recuperemos nuestra propia comunicación, fortalezcamos la verdadera comunicación entre papá e hijo, entre alumnos y profesores”.
…Y en verdadera conciencia práctica de comunicación Estado/ciudadanía, ya que el encaminarse a ese conocimiento propio, a la sabiduría equilibrada y al discernimiento que busca identidad, expresa un loable sentimiento por la integración, la participación y la real conciencia que enaltece el valor intrínseco de nuestras profundidades culturales y la herramienta comunicacional no puede quedar ausente.
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